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GEGANT
FALLA CASTIELFABIB / ESPAÑA / 2018

© Copyright nituniyo – Carlos Tíscar 2018

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Podemos convenir que una falla es básicamente una figura, por lo general humana y de grandes dimensiones, a la que se denomina remate. Pues bien, para mi intervención en la falla de Castielfabib de este año, el formidable “molde de clavos” que mis amigos de nituniyo han diseñado como punto de partida, he mantenido esta tradición fallera mediante un recurso muy cinematográfico; la elipsis. La huella de un enorme zapato de cinco metros y medio de largo nos habla de un gigante, un Gulliver urbano que mediría, según mis cálculos, unos treinta y pico metros de altura. He aquí mi remate virtual y la dosis fantástica que toda falla debe tener.

La huella es además un símbolo que se presta a muchas interpretaciones; la presencia humana o su ausencia, el camino o la huida, la tierra o el huerto recién regado, etc. pero más allá de estas lecturas, yo quiero otorgarle un significado concreto; la huella como vestigio paleontológico de una especie que querría extinta, la del patriarcado machista, violento y guerrero. Si nos fijamos, la huella corresponde a un calzado masculino y es el pie izquierdo, el pie con el que se inician las marchas militares...

Gracias al ingenioso diseño de su estructura la falla tiene dos caras, un lado negativo que corresponde al de la huella y su opuesto positivo que conforma una suela de zapato, un símbolo de manufactura industrial especialmente importante para la economía valenciana.